No es por la boca
que los peces mueren
y bailan
fugaces los anzuelos
alzándolos al aire
a conocer la tierra prometida
mueren por la tristeza de no saber decir
8.3.09
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Creí que para arder hacía falta la chispa exacta, un rayo en el pecho, esa palabra que no se dice pero igual corta. Pensé que el incend...
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No fui la que lloró en voz alta. Fui la que, en cámara lenta, recogía las migas de la mesa como si fueran restos de un planeta recién cola...
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Escribo amor, esa palabra que suena como una promesa gastada, un signo, un ruido, una forma arbitraria que todos cargamos sin acuerdo. U...