Otra vez casi amparándose
en el último soplo de la noche
vienen a mí. Huidobro.
Vienen a mí sobre la luz de las cenizas
como anunciándole perfume a la mentira
de la cárcel que silba.
Por los hilos como los pájaros,
cuando íntimos descifran
mañana
en claridad.
Y para todos será cuestión de fe.
Vienen a mí por sobrias del exilio
y oscuras caen Vicente,
tus palabras
para bordar mis ojos.