5.2.25

El abrazo Infinito

Lo reconoció antes de verlo,

como si su cuerpo supiera 

antes que sus ojos

que era él,

como si el amor tuviera

 memoria propia,

como si lo conociera 

de otras y otras vidas.


Se lanzó a su espalda 

sin pensarlo,

lo abrazó,

como quien no quiere 

tentar al destino,

como quien teme 

que el tiempo

no le conceda 

otra oportunidad.


Lo sostuvo fuerte,

aferrándose a su calor,

como si pudiera 

detener el instante,

como si pudiera 

retenerlo un poco más.


Se rió,

hizo chistes 

con su voz un poco más alta,

habló y habló y habló,

como si así pudiera llenar 

algo más que la despedida.


Él la escuchaba 

con una sonrisa,

la sonrisa 

de quien graba 

ese  momento.


Aflojaron el abrazo 

lentamente,

dejando solo aire

donde antes 

estuvo el cuerpo.


Ella sintió el peso del instante,

lo miró una última vez.


Él dio un paso hacia otro lado,

y luego otro

y otro,

ella también.


Porque el amor 

es para siempre,

aunque el tiempo 

no siempre lo sea.

Porque hay personas 

que se aman,

que se encuentran,

y que se reconocen,

cada vez que se miran.

Antes de que llueva